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Un estudio vincula los edulcorantes artificiales con diabetes y obesidad
-El trabajo, publicado en Nature, relaciona estos aditivos con cambios en la flora intestinal
-Las conclusiones más concluyentes se han obtenido de experimentos con ratones
Los edulcorantes artificiales que se emplean frecuentemente como sustitutos del azúcar acompañando al café, en refrescos y alimentos preparados quizás no sean el aliado que aparentan ser contra la obesidad, el sobrepeso y sus trastornos metabólicos asociados como la diabetes. Un estudio de investigadores del Weizmann Institute of Science (Israel) sostiene que el consumo de estos aditivos provoca, al menos en algunas personas, intolerancia a la glucosa, una fase previa a la diabetes en la que hay una mayor concentración de azúcar en la sangre, y alteraciones metabólicas relacionadas con la obesidad; es decir, el efecto contrario al que pretenden conseguir.
El trabajo, que publica la revista Nature, explica esta paradoja apoyándose fundamentalmente en los cambios que estas sustancias –se han analizado tres, la sacarina, la sucralosa y el aspartamo- provocan en la flora intestinal de ratones y que derivan en alteraciones tanto de la composición como de la función de las bacterias del sistema digestivo.
Como consecuencia de ello, los autores del estudio, Eran Elinav, del departamento de inmunología del centro de investigación israelí, y Eran Segal, del departamento de computación, sostienen que la expansión del uso de los edulcorantes artificiales en bebidas y alimentos se puede considerar, entre otros motivos, como una de las causas de la epidemia de diabetes y obesidad que se extiende por el mundo. Casi un tercio de la población padece sobrepeso.
Otros especialistas son mucho menos contundentes y matizan seriamente las conclusiones a las que ha llegado el grupo israelí. Es el caso de Miguel Ángel Rubio, secretario de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición, quien destaca que la mayoría de los estudios realizados hasta el momento no han encontrado problemas para la salud por el consumo de edulcorantes en las dosis habituales. El matiz es importante, ya que, añade, en el artículo que publica Nature se ha administrado la cantidad máxima permitida por las autoridades sanitarias estadounidenses (FDA), 5 miligramos por kilo de sacarina. “Esto supondría 350 miligramos en una persona de 70 kilos, lo que supone una dosis exagerada, nadie consume estas cantidades”, comenta. Además, censura que la mayoría de las conclusiones se han extraído de las pruebas hechas en ratones cuando, debido a las diferencias entre ambas especies, no son resultados que se puedan trasladar directamente a humanos.
Alberto Fernández, endocrino del hospital de Móstoles es de la misma opinión: «Es prematuro extrapolar estos resultados a humanos, la flora de los ratones es distinta a la nuestra». Además, insiste en los estudios con cientos de miles de personas que avalan que «el consumo de edulcorantes es seguro».
Es cierto que el grueso de los estudios se ha practicado en ratones, aunque no exclusivamente. Los investigadores administraron a los roedores dosis de los tres edulcorantes más frecuentes: sacarina, sucralosa y aspartamo, y advirtieron en estos animales alteraciones metabólicas que se tradujeron en un aumento de sus niveles de glucosa en la sangre. Las tasas eran superiores, incluso, que las registradas entre los que habían tomado azúcar en lugar de sus sustitutivos.
Como los cambios en la dieta se asocian a alteraciones en la flora intestinal, los científicos centraron el foco en los posibles cambios provocados por los aditivos en las bacterias del sistema digestivo.
Implantaron bacterias intestinales de ratones que habían consumido sacarina –mediante un trasplante de heces- a aquellos que no habían probado nunca los edulcorantes artificiales y advirtieron que sufrían los mismos efectos perjudiciales, es decir, más glucosa en la sangre (prediabetes). Para los investigadores, esta fue la prueba de que el consumo de edulcorantes provoca cambios en la flora intestinal que, a su vez, derivan en alteraciones metabólicas vinculadas a la diabetes.
Al analizar al detalle la composición de la flora microbiana de los ratones consumidores de edulcorantes sintéticos, los investigadores observaron “profundos cambios en la población de bacterias, pero también nuevas funciones, algunas de ellas relacionadas con una mayor propensión a la obesidad y la diabetes”, lo que reforzó su tesis.
¿Y en humanos? Los investigadores defienden que se dan los mismos efectos que en ratones apoyándose en dos argumentos. En un estudio con 400 personas advirtieron que quienes decían consumir edulcorantes presentaban poblaciones bacterianas distintas y más propensión a tener niveles elevados de azúcar en sangre respecto a quienes no tomaban estos aditivos. Además, realizaron un pequeño ensayo con cinco hombres y dos mujeres que no consumen habitualmente estas sustancias. Durante una semana se les administró sacarina (de nuevo la cantidad máxima permitida por la ley estadounidense dividida en tres tomas diarias). Cuatro de ellos mostraron, solo cuatro días después, síntomas del síndrome prediabético, pero en los otros tres los valores de azúcar en la sangre se mantuvieron normales. Para los investigadores, esta diferencia responde a que la flora intestinal entre los humanos no es homogénea y en algunos casos reacciona ante los edulcorantes con una especie de respuesta inmune que se traduce en alteraciones en el metabolismo del azúcar.
Miguel Ángel Rubio, de la unidad de nutrición del hospital Carlos III de Madrid, destaca el hecho de que el ensayo en humanos sea muy limitado (solo siete personas) y no arroje resultados tan concluyentes como en ratones: “no se pueden sacar conclusiones de este trabajo de los efectos en humanos”, insiste.
Los autores del trabajo, sin embargo, destacan cómo el incremento del consumo de los edulcorantes es paralelo al aumento “dramático” de las epidemias mundiales de obesidad y diabetes. “Nuestros hallazgos sugieren que estas sustancias podrían haber contribuido a aumentar la epidemia que trataban de combatir”, concluyen.
Fuente: El País
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La obesidad en el embarazo, un grave factor de riesgo cardiovascular para la madre
Estas mujeres también tienen un 37% más de probabilidades de padecer un evento cardiovascular mayor y un 12% más en el caso de las que tienen sobrepeso
La obesidad en mujeres gestantes tendrá graves consecuencias para la madre a lo largo de su vida, ya que según un estudio presentado en el Congreso de la Sociedad Europea de Cardiología (ESC Congress 2014) que se celebra en Barcelona, la obesidad durante el embarazo aumenta tanto las probabilidades de muerte prematura como de padecer una enfermedad cardiovascular a lo largo de su vida. Esta es la conclusión de un estudio elaborado por la Universidad de Edimburgo y la Universidad de Aberdeen (Reino Unido), que ha investigado a casi 19.000 madres y que, tras realizar un seguimiento de 50 años, ha visto que las que eran obesas durante el embarazo o el momento del parto tenían un 35% más de probabilidades de fallecer de forma prematura que aquéllas que mantenían un peso normal.
«Los investigadores también han visto una relación directa entre la presencia de sobrepeso u obesidad y la enfermedad cardiovascular. Así, y según sus datos, las madres con sobrepeso tienen un 12% más de probabilidades de padecer un evento cardiovascular mientras que las obesas el riesgo es del 37%», explica Fina Mauri, del Hospital Universitari Germans Trias i Pujol.
«Prevenir la obesidad y el sobrepeso es importante a lo largo de toda la vida de la mujer, pero en el momento del embarazo lo es todavía más si cabe porque el cuerpo soporta una importante sobrecarga y, además, este sobrepeso lo seguirán manteniendo a lo largo de su vida. El embarazo, periodo en el que la mujer es consciente de que debe cuidarse mucho, es un muy buen momento para incidir en la adopción de hábitos de vida saludables en estas mujeres», concluye Mauri.
Obesidad e hipertensión infantil
Los expertos cada vez se muestran más preocupados por el incremento de la obesidad infantil en los últimos años, especialmente entre los países de rentas altas o medias, lo que prevén acarreará una mayor presencia de enfermedad cardiovascular.
En España, y según un estudio publicado en Revista Española de Cardiología, el 40% de los niños presenta obesidad o sobrepeso. «Ante esta problemática mundial, los investigadores del estudio que se presenta en el congreso analizaron a más de 22.000 jóvenes para conocer si existe una relación directa entre la obesidad y el desarrollo de hipertensión infantil», explica Mauri. «Así estudiaron diferentes patrones como el peso, el índice de masa corporal o la distribución de la grasa y vieron que la presencia de hipertensión era de 5,7% en la población general mientras que en los niños con sobrepeso era de, 10,%. También se vio que, en los patrones estudiados, la presencia de hipertensión o prehipertensión era más frecuente entre las niñas que entre los niños, siendo hipertensos el 18,6% de los niños obesos frente al 24,4% de las niñas».
Otro dato relevante es que la obesidad estaba más presente a más edad, por lo que, «es esencial que desde bien jóvenes aprendamos a cuidarnos y a comer de forma saludable. El estudio demuestra además una relación directa entre la obesidad y la presencia de hipertensión, por lo que cualquier pérdida de peso en estos niños tiene una gran repercusión en una menor prevalencia de hipertensión y por lo tanto de menor prevalencia de enfermedad cardiovascular en el futuro. La educación en estos casos es fundamental», concluye
Fuente: ABC
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La OMS califica la obesidad de «epidemia»
- «Las prácticas de la industria alimentaria en la comercialización de comidas no sanas y refrescos para los niños, juegan un papel importante».
- La comida sana «no es ni asequible ni accesible» en países en desarrollo.
- La Organización Mundial de la Salud ha presentado un informe que refleja el dramático impacto de las enfermedades no contagiosas, como la obesidad.
EFE. 10.07.2014
La Organización Mundial de la Salud alertó este jueves sobre el creciente aumento de la obesidad infantil al dar cuenta de un informe que refleja el dramático impacto de las enfermedades no contagiosas. «Nuestros niños están engordando en todas las regiones del mundo», afirmó la directora general de la OMS, Margaret Chan, en un foro en la sede de la ONU para hablar sobre las políticas oficiales que buscan combatir enfermedades como el cáncer o la diabetes.
Las prácticas en la venta de comidas no sanas y refrescos para los niños, juegan un papel importante Esta preocupación sobre la obesidad infantil, añadió, es una «señal de alarma» que indica que está en camino «un serio problema» sobre la salud mundial, que entre otras consecuencias genera una fuerte carga financiera para los sistemas públicos de salud. La OMS dio a conocer este jueves un informe que indica que cada año mueren 38 millones de personas por enfermedades no contagiosas, algunas de ellas que pueden evitarse con la suficiente prevención.
El progreso socioeconómico de hecho está creando las condiciones que favorecen las enfermedades no contagiosas «Las políticas públicas de salud deben cambiar desde la cura hacia la prevención, desde una gestión a corto plazo a otra de largo plazo», afirmó Chan en una intervención ante la Asamblea General de la ONU donde se analizó este tema.
Recordó que la historia mundial ha estado marcada por la lucha contra las enfermedades infecciosas, que fueron disminuyendo mientras crecía la calidad de vida. «Hoy está ocurriendo lo contrario. El progreso socioeconómico de hecho está creando las condiciones que favorecen las enfermedades no contagiosas», insistió, y recalcó que estos males representan «enormes» desafíos para los Estados.
El informe señala que de los 38 millones de personas que mueren anualmente por enfermedades no contagiosas, 14 millones perecen entre los 30 y los 70 años, y de ellos el 85% son habitantes de países en desarrollo. «Estas muertes prematuras son en gran parte evitables con medidas gubernamentales que reduzcan los factores de riesgo», sostiene el preámbulo del informe, firmado por el director general adjunto de la OMS, Oleg Chestnov.
El informe recoge las respuestas oficiales para luchar contra estos males en 194 países. «No veo una falta de compromiso, sino una falta de capacidad para actuar, especialmente en los países en desarrollo», afirmó Chan ante la Asamblea General de la ONU. La máxima autoridad de la OMS dijo que las tendencias están generando una «profunda preocupación», especialmente en las poblaciones más pobres.
Al referirse a la obesidad, Chan dijo que se trata de una epidemia que están desarrollándose cada vez más en las últimas tres décadas. «Las prácticas de la industria alimentaria, especialmente en la comercialización de comidas no sanas y refrescos para los niños, están jugando un papel importante», insistió.
Lamentó que la comida sana «no es ni asequible ni accesible en vastas partes del mundo en desarrollo». «Desafortunadamente, la comida menos sana es usualmente la más barata y más conveniente», recalcó.
Fuente: EFE / 20 Minutos
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La cirugía bariátrica eleva la tasa de remisión de la diabetes (JAMA)
Todos los tipos de cirugía bariátrica se relacionaron con mayores tasas de remisión en comparación con la atención habitual
La cirugía bariátrica en pacientes obesos se vinculó con una remisión más frecuente de la diabetes y menos complicaciones que los que recibieron la atención habitual, según revela un estudio de seguimiento a largo plazo de personas obesas con diabetes tipo 2 que se publica en la revista “JAMA”.
La obesidad y la diabetes han alcanzado proporciones epidémicas y son parte importante de la carga de salud y económica, de forma que, a nivel mundial, se estima que 347 millones de adultos viven con diabetes y la mitad está sin diagnosticar. Estudios demuestran que la diabetes tipo 2 se puede prevenir, reduciéndose la incidencia de esta patología hasta en un 50% con el estilo de vida y las intervenciones farmacológicas.
Investigaciones a corto plazo han detectado que los resultados de la cirugía bariátrica ayudan a la remisión de la diabetes, pero no se conocían resultados a largo plazo de esta operación en la remisión de la diabetes y las complicaciones vinculadas a esta patología.
Lars Sjostrom, de la Universidad de Gotemburgo, en Suecia, y su equipo llevaron a cabo un seguimiento del estudio ‘Swedish Obese Subjects’ (SOS), realizado en 25 departamentos de cirugía y 480 centros de atención primaria en Suecia. De los pacientes reclutados entre septiembre de 1987 y enero de 2001, 260 de los 2.037 miembros del grupo control y 343 de 2.010 pacientes de cirugía bariátrica tenían diabetes tipo 2 al inicio del estudio.
Por complicaciones de la diabetes, la media de tiempo de seguimiento fue de 17,6 años en el grupo control y 18,1 años en el grupo de cirugía. La proporción de pacientes en remisión, definida como glucosa en sangre <110 mg/dl y sin medicamentos para la enfermedad, después de dos años fue del 72,3% en el grupo de cirugía y el 16,4% en el grupo control.
Tras 15 años, las tasas de remisión de la diabetes se redujeron hasta un 30,4% para los pacientes de cirugía bariátrica y 6,5% para los pacientes de control. Todos los tipos de cirugía bariátrica (banda gástrica ajustable o no ajustable, bypass gástrico o gastroplastia con banda vertical) se relacionaron con mayores tasas de remisión en comparación con la atención habitual.
Además, la cirugía bariátrica se vinculó con una disminución de la incidencia de las complicaciones microvasculares y macrovasculares. "En este estudio observacional de seguimiento a muy largo plazo de los pacientes obesos con diabetes tipo 2, la cirugía bariátrica se asoció con remisión de la diabetes más frecuente y menos complicaciones que la atención habitual. Estos resultados requieren confirmación en ensayos aleatorios", concluyen los autores.
Fuente: Univadis
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La obesidad afecta negativamente a la fertilidad
En el hombre disminuye la cantidad y movilidad de los espermatozoides. En la mujer podría afectar el endometrio, la ovulación y la capacidad reproductiva. Complicaciones en el embarazo
La obesidad afecta al 25% de la población adulta, constituyéndose en una epidemia mundial. Sus consecuencias sobre la salud son conocidas: afecta a todo el organismo y fundamentalmente al aparato cardiovascular, respiratorio y digestivo.
El sistema reproductor no está ajeno a esto y tanto en mujeres como en hombres hay una disminución en la fertilidad que podría vincularse a factores relacionados con la obesidad.
Hay estudios que muestran que, en los hombres, cuanto mayor es el peso corporal hay una disminución en la cantidad y movilidad de los espermatozoides.
En la mujer podría afectar el endometrio –que es el tejido del útero donde se produce la implantación de los embriones- y también la ovulación, es decir, las características del ovulo, su porcentaje de fertilización por el espermatozoide y también la implantación embrionaria.
El tejido adiposo no es inerte sino que es muy activo. Cuando hay un aumento exagerado de la grasa corporal, sobre todo la localizada en el abdomen y en los órganos internos, puede producir importantes alteraciones hormonales y metabólicas.
Está demostrado que existe una menor posibilidad de éxito de embarazo en pacientes obesas que realizan tratamientos de fertilización in vitro; cuanto mayor es la tasa de obesidad menor es la posibilidad de embarazo.
Estudios recientes muestran que existe una organización diferente en la estructura del óvulo de una mujer obesa y que eso es lo que podría llevar a alteraciones que posteriormente disminuirían la posibilidad de embarazo.
Las hormonas como estrógeno, progesterona y de origen en la glándula hipófisis –como LH y FSH- se encuentran en niveles alterados en la obesidad.
En pacientes obesas embarazadas existe mayor riesgo de complicaciones como la hipertensión, gestosis o diabetes gestacional, por mencionar algunas, y esto genera diferentes dificultades tanto para la embarazada como para el recién nacido.
Fuente: Clarín
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Un niño de cuatro años salva su vida tras someterse a una operación de reducción de estómago
Rishi Khatau ha salvado su vida después de someterse a una operación para reducir el tamaño de su estómago. Con tan solo cuatro años había llegado a pesar 44 kilos y necesitaba la operación para sobrevivir.
Después de someterse a una gastrectomía Rishi ha perdido 13 kilos. La cirugía tiene el mismo efecto que una banda gástrica, y tiene el efecto de reducir hasta tres cuartas partes del estómago. Los médicos tomaron la decisión de operarla después de someterlo a una dieta forozoso con la que no pudo perder peso con una dieta baja en calorías.
Su padre certificó que se trataba de una cuestión de vida o muerte: «No teníamos otra forma de salvar a nuestro hijo. Se estaba muriendo lentamente y la cirugía era nuestra última esperanza».
El niño llegó a sufrir apnea del sueño debido a las dificultades para respirar. Incluso tenía que ser ayudado por su madre para llegar hasta el autobús escolar al tener dificultades para caminar.
Rishi nació pesando solo 1,6 kilos, pero se disparó rápidamente, debido a que sufría el síndrome de Prader-Willi, que provoca que el cuerpo no pueda quemar las calorías correctamente.
Su padre ha comunicado que después de la operación han visto un cambio en la respiración y en el sueño «casi inmediatos», y también explicó que aunque el niño sigue teniendo la necesidad de comer mucho han rebajado sus cantidades a la mitad.
Fuente: ABC
Imagen: Metro
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La obesidad y el sedentarismo está disparando la incidencia de diabetes en el mundo
Las cifras asustan. Aproximadamente 21 millones de estadounidenses de 20 o más años están diagnosticados de diabetes y más de 40 millones están en una situación previa a sufrir esta enfermedad, lo que supone que se ha duplicado el número de personas en este país con cifras de azúcar por encima de lo saludable. Una situación parecida se vive en España y en el resto del planeta.
La prevalencia de diabetes en el mundo supone que 360 millones de personas sufren esta enfermedad, según datos de 2011, y de ellas más del 95% tenía diabetes tipo 2, la vinculada al estilo de vida y los hábitos nutricionales. Se prevé que esta cifra alcanzará los 552 millones en el año 2030 y que la mitad de las personas desdeconocerá su diagnóstico. Por si esto no fuera poco, se calcula que otros 300 millones de personas tiene características que indican riesgo de sufrir este problema en el futuro, según informa la Sociedad Europea de Cardiología en unas guías sobre diabetes, prediabetes y enfermedad cardiovascular.
Otro estudio, realizado por investigadores de la Escuela Bloomberg de Salud Pública en la Universidad Johns Hopkins (Baltimore, EEUU), analiza cómo ha sido el aumento de este trastorno metabólico en las últimas décadas en este país y por lo que señalan en su estudio, publicado en la revista Annals of Internal Medicine, la diabetes aumentó de un 6% a un 10% en las pasadas dos décadas y la prediabetes -situación en las que los niveles de azúcar en sangre son elevados aunque no lo suficiente como para establecer un diagnóstico- pasó de un 12% a un 30%. «Hay una creciente necesidad de reconocer este grave problema, especialmente porque la mayoría de los casos de diabetes pueden prevenirse con la pérdida de peso y otros cambios en el estilo de vida», afirma la principal autora de esta investigación, Elizabeth Selvin, profesor de esta universidad.
Esta investigadora, junto con su equipo, analizó datos de más de 43.000 participantes recogidos a lo largo de 20 años a través de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición. Un novedoso aspecto de este estudio fue el confirmar la existencia de casos de diabetes sin diagnosticar, porque se llevaron a cabo test donde se midieron los niveles de glucosa en sangre. De esta manera, se estima que el 11% de las personas con este problema en EEUU está sin diagnosticar, aunque el dato positivo es que esa cifra ha bajado en los últimos años, lo que indica que se está realizando una mayor evaluación médica.
En nuestro país, según el Atlas de la Diabetes elaborado por la Federación Internacional de este trastorno (IDF), entre 2011 y 2013 ha aumentado el número de casos en un 33,41% y la previsión para 2035 coincide en que la cifra de diabéticos, como en el conjunto del planeta, se duplicará de 2,8 a 5,1 millones de afectados.
«La prevalencia real de la diabetes tipo 2 en España ya es del 13,8%, como recoge el Estudio di@bet.es que se realizó en 2011 en 5.800 mayores de 18 años de todo el territorio nacional. La tasa del Atlas se sitúa en 10,83% porque es una estimación», ha explicado a la agencia SINC Franz Martín Bermudo, vicepresidente de SED y catedrático de Nutrición y Bromatología de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla.
Por otro lado, el número de españoles que no sabe que sufre este problema sigue siendo muy elevado: 1.387.000 afectados, el 36,59% del total, lo que incide tanto en las complicaciones como en los fallecimientos y en el gasto sanitario. Porque según diferentes estimaciones, el coste que cada diabético genera al sistema sanitario es de 2.449 euros al año. Si hablamos en términos mundiales, esa cifra llega a los 571.000 millones de dólares, lo que supera con creces la previsión que hizo la IDF para 2030 y que lo situaba en 490.000.
La obesidad y los malos hábitos están detrás de este aumento de casos. En el mundo, 1.000 millones de adultos tienen sobrepeso, y más de 300 millones son obesos, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Cada año mueren, como mínimo, 2,6 millones de personas a causa del exceso de peso pues se estima que el 44% de los casos mundiales de diabetes y el 23% de cardiopatía isquémica son atribuibles al sobrepeso y la obesidad, que también se vinculan a algunos tipos de cáncer.
Los expertos aconsejan reducir la ingesta total de grasas y sustituir las saturadas por insaturadas, presentes en el aceite de oliva o frutos secos, aumentar el consumo de frutas, hortalizas, legumbres, cereales integrales y frutos secos y reducir la ingesta de azúcar y sal.
Fuente e imagen: El Mundo
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El sobrepeso aumenta el riesgo del cáncer de mama después de la menopausia
El riego es independiente de donde se acumula la grasa
Un estudio de la Sociedad Americana del Cáncer ha determinado que tener un índice de masa corporal (IMC) elevado que muestre sobrepeso u obesidad puede aumentar el riesgo de sufrir cáncer de mama después de la menopáusia, con independencia de si la grasa se acumula en el vientre, la cintura o las caderas.
Así se desprende de los resultados publicados en la revista “Cancer Causes, and Control”, que contradicen la creencia provocada por investigaciones previas que sugerían que este mayor riesgo de cáncer dependía de dónde se acumulara la grasa.
La obesidad abdominal se ha relacionado con un mayor riesgo de numerosas enfermedades, como la diabetes o determinadas dolencias cardiovasculares, lo que sugería que las mujeres con cuerpo «con forma de manzana», que concentran la grasa en el pecho y en el torso, tienen más riesgo que las que tienen «forma de pera» y acumulan la grasa en caderas, muslos y nalgas.
Para indagar en esta teoría, un equipo dirigido por la investigadora Mia Gaudet analizó datos de un total de 28.965 mujeres participantes en la segunda parte del ‘Cancer Prevention Study’, entre quienes se detectaron un total de 1.088 casos de cáncer de mama invasivo durante una mediana de 11,58 años de seguimiento.
De este modo, vieron una relación «estadísticamente significativa» entre el desarrollo de estos tumores y un IMC más elevado, «con independencia de que fueran peras o manzanas», ha señalado Gaudet.
«Este estudio trae un poco de claridad a la relación entre la obesidad y el riesgo de cáncer de mama», insiste esta experta, que confía en que estos datos permitan centrarse en lo que erróneamente se han considerado factores de riesgo para el cáncer de mama.
Fuente: Univadis
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La cirugía bariátrica podría revertir alguna diabetes tipo 2, según un estudio
WASHINGTON (Reuters) – La cirugía bariátrica para la pérdida de peso en pacientes obesos con diabetes tipo 2 ayudó a muchos de ellos a llevar sus niveles de azúcar en sangre a niveles saludables y no necesitaron más medicamentos para la enfermedad, entre ellos la insulina, tres años después del procedimiento, según datos presentados en una importante reunión médica el lunes.
La operación ayudó también a que los pacientes redujesen la necesidad de tratamientos para la tensión alta y el colesterol y llevó a mejoras en la calidad de vida comparadas con aquellos que recibieron terapia médica para la pérdida de peso, descubrieron los investigadores.
El estudio, denominado Stampede, en el que participaron 150 pacientes obesos que tuvieron diabetes tipo 2 mal controlada durante al menos ocho años, fue dirigido por investigadores de la Clínica Cleveland.
Compara dos tipos de cirugía de adelgazamiento con la pérdida de peso lograda a base de dieta y ejercicio junto con consejos de nutrición y, en algunos, tratamiento adicional para la diabetes que puede ayudar a promover la pérdida de peso, como Victoza de Novo Nordisk. Todos los pacientes estaban tomando al menos tres fármacos para la diabetes y al menos tres para el corazón.
Más de un tercio -el 37,5 por ciento- de los pacientes que se sometieron a un baipás gástrico y un cuarto de los que tuvieron una gastrectomía vertical consiguieron niveles de azúcar en sangre por debajo de los recomendados por la Asociación Americana de la Diabetes (ADA por sus siglas en inglés) y no necesitaron más fármacos para controlarlo, dijeron investigadores.
Esto se compara con solo el cinco por ciento de los pacientes del grupo de terapia médica que lograron una cifra igual o inferior al seis por ciento. La ADA recomienda niveles del siete por ciento o menos.
«Inicialmente pensamos que la diabetes era una enfermedad que no se podía revertir o terminar. Ahora nos damos cuenta de que quizás haya un tratamiento que podría terminar con la diabetes para algunas personas y eso es emocionante», dijo Sangeeta Kashyap, una de los médicos de dirige la investigación.
Los resultados del estudio se presentaron en una reunión científica del Colegio Americano de Cardiología en Washington y se publicaron en el New England Journal of Medicine.
Fuente: Reuters, El Economista
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La cirugía bariátrica reduce el riesgo de ataque cardíaco y fallecimiento
Las personas obesas y con riesgo de enfermedad cardíaca deben considerar la posibilidad de la cirugía
La cirugía para perder peso, como las bandas gástricas, puede reducir llamativamente la tasa de ataques cardiacos y muertes entre las personas obesas, según muestra un estudio reciente, publicado en “International Journal of Cardiology”.
Los investigadores de Reino Unido dijeron que sus hallazgos sugieren que las personas obesas en riesgo alto de enfermedad cardíaca deben considerar seriamente este tipo de procedimiento para perder peso.
Los investigadores también señalaron que su estudio es la primera revisión integral de la cirugía bariátrica para la enfermedad cardíaca, el accidente cerebrovascular y la muerte.
«Observamos los resultados de los pacientes que se someten a cirugía bariátrica, y los comparamos con las cifras de las personas obesas que no se habían sometido a la cirugía. Vimos que la cirugía podía potencialmente salvar vidas, y que podría reducir el riesgo de sufrir de un ataque cardíaco o un accidente cerebrovascular en casi un 50%», señaló el autor principal del estudio, el Dr. Yoon Loke, de la Facultad de Medicina de la Universidad de East Anglia (Reino Unido).
Los investigadores examinaron 14 estudios anteriores con más de 29,000 pacientes que se sometieron a cirugía para perder peso. La edad media de los participantes era de 48 años, y el 30% eran hombres. Los participantes recibieron un seguimiento durante un período de dos a catorce años.
El estudio también observó una reducción del 40% en las tasas de muerte entre los pacientes que se sometieron a la cirugía, en comparación con los que no se sometieron.
«La obesidad es un problema mundial con consecuencias significativas para los individuos y la sociedad. Se asocia con la enfermedad cardíaca, la diabetes tipo 2, muchos cánceres y una menor esperanza de vida», advirtió Loke.
Fuente: Univadis
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